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Matar un tigre o matar la profesión

Dice la leyenda, que la frase “matar un tigre” viene de un venezolano a quien hace muchos años, el patrón de la finca le ordenó un trabajito “rápido y sencillo“, y que se lo pagaría totalmente aparte de su sueldo como empleado regular. Tal trabajo era cazar un tigre y traérselo, así que luego de cumplir la órden, le contó a un compañero “Hoy maté un tigrito, fue dinero fácil y rápido“, y así se quedó, por los siglos de los siglos. – Fuente Blog Chocozuela (El Arte de Matar Tigres)

La verdad es que si lo pienso seriamente, matar un tigre no debe ser nada sencillo, al menos para mi que jamás me atrevería a hacer algo que no domino, no conozco y en lo cual no tengo experiencia. Pero lo cierto es que, en el tiempo, se convirtió esta expresión en sinónimo de realizar una actividad rápida, no fija, a clientes poco exigentes y casi siempre por un valor mucho menor a aquel que cobraría cualquier otro con mayor experiencia.

Analizando su origen y uso actual, comprendo perfectamente porque esa peculiar expresión del más venezolano abolengo en la boca de un estudiante de fotografía y referida a un trabajo fotográfico que acaba de realizar me genera cierto tic nervioso en la ceja izquierda. Quisiera antes que nada decir que hay personas muy talentosas y buenos fotógrafos pero que todavía no han adquirido experiencia profesional, por lo que realizar un trabajo de esta naturaleza realmente es una osadía. Aclaro también, que si usted domina el oficio de la fotografía y tiene experiencia comprobable, tiene cierta licencia de mata-tigre que no puedo criticar.

Aquí entonces las 5 frases/excusas que más he escuchado, y las respuestas que he dado, cuando algún alumno me cuenta sobre su hazaña de matar tigres, o cuando lo escucho por los pasillos y me meto en la conversación:

1) “Me pidieron el favor y me dió pena negarme”la verdad es increíble todo lo que puede hacer un venezolano para ahorrarse unos reales. Pedir un favor es de las costumbres más venezolanas que existe y siempre viene acompañado de un halago del estilo “Chamo tus fotos son arrechísimas, de pana y todo deberías hacerme las fotos del bautizo de mi chamo”.  Zas! Te tocaron el ego. Y aclaro que la expresión “De pana y todo” significa “no me cobres o te doy una vainita ahí”. Acto seguido ¿cómo negarse?. Entonces te embarcas en esa aventura. La verdad es que responsablemente debes preguntarte: ¿estoy preparado para asumir la responsabilidad que implica hacer las fotos de un evento tan importante en la vida de esta familia?. Ahí lo dejo a tu conciencia. La consecuencia de no hacerse esa pregunta es un cliente que se salió con la suya, que no pagó por un trabajo que tiene valor, y que le va a decir a todos sus amigos que se busque a un pana para hacerse las fotos y que no pague por eso. Que bonito ¿verdad?.

2) “Lo quise hacer para practicar” – ¡que terrible! Un cliente no puede ser un conejillo de indias con el cual puedas permitirte practicar y sobre todo equivocarte.  Hay muchas maneras, y menos arriesgadas de practicar y comenzar a adquirir experiencia. La principal y la que muy pocos fotógrafos buscan es la de convertirse en asistente de algún fotógrafo que realice el tipo de fotografía que deseas desarrollar. Ser asistente provee muchas maneras de aprender y practicar y con el tiempo vas a ir creciendo y adquiriendo mayores responsabilidades hasta tomar la cámara en algunos eventos. También puedes practicar a través de cursos y talleres especializados – si ya has alcanzado mayores niveles – en donde el ambiente es controlado y está permitido equivocarse, justamente para aprender. Con amigos y familiares puedes hacer sesiones de fotos para practicar, ellos lo disfritarán y pagarás tus novatadas sin mayor riesgo, en las escuelas de fotografía puedes alquilar estudio equipado a precios especiales si eres estudiante, aprovecha esta opción, únete a otros compañeros de estudio y pagan entre todos el uso del espacio para practicar libremente. Como ves, hay maneras, no aceptes “matar un tigre” sólo para practicar.

3) “No sabía que hacer y puse la cámara en automático y resolví todo”– lamento decirte que si esta fue la manera de resolver un trabajo profesional estás pisando el terreno de la mediocridad. No porque poner la cámara en automático sea un pecado mortal – que no me lea mi maestro – sino porque confiar a la cámara las decisiones de la fotografía realmente no va a solucionar el asunto más importante que es la visión, la manera de mirar, el enfoque que le des a la fotografía y el manejo de la luz, y parte de eso se consigue tomando decisiones diferentes a las que tomaría la cámara en modo automático. Si estás en etapa de formación justamente estás empezando a caminar por ese sendero del entendimiento de tu propio lenguaje, de resto lo único que harás es repetir las imágenes que has visto en diferentes páginas web de otros fotógrafos sin aportar tu toque personal, además de matar el ambiente de la foto con el flash incorporado a la cámara que se dispara constantemente en condiciones bajas de luz cuando estás en modo automático.  En conclusión empezarás a ser uno más del lote, con fotografías por debajo del promedio, algo poco deseable. 

4) “Creo que la mejor manera de aprender es equivocarse” – puede ser, pero también es la más difícil, la más lenta y, si se trata de un trabajo profesional,  la que trae consecuencias para otros y afecta tu reputación. Cuando una persona contrata a un fotógrafo para que inmortalice un momento importante de su vida, o una empresa lo hace para crear una campaña de su producto, espera el mejor resultado y está invirtiendo dinero y tiempo. Son ocasiones que no se van a repetir, son producciones que requieren de mucha inversión para volverlas a hacer. Es bastante egoísta pensar que puedes equivocarte sin que eso traiga consecuencias. De nuevo hay otras maneras de practicar y equivocarte, como lo comenté en el punto 2)

5)  “Creo que esta es la mejor manera de empezar, sino jamás me voy a llegar a ser fotógrafo profesional” – falso de toda falsedad. La mejor manera de empezar, si quieres dedicarte a la fotografía como profesión u oficio, es estudiar y ser asistente de fotógrafo. El papel del asistente es súper importante, no solo para el fotógrafo sino para ti como formación. Empezando de este modo vas a poder aprender y observar como se mueve todo en el mundo de la fotografía profesional, asuntos que difícilmente se aprenden en un aula. En el aula aprenderás sobre técnicas y como desarrollar tu propia visión y lenguaje, sobre la historia de la fotografía y diferentes géneros, incluso podrás ver algo de teoría acerca de como se mueve el negocio del fotógrafo profesional, pero nunca es igual como estar involucrado. El asistente termina convirtiéndose en la mano derecha del fotógrafo y éste se convierte en tu tutor, tu serás la persona en quien más confía, e incluso con el tiempo puede llegar a darte trabajos sencillos para que realices bajo su supervisión. Así poco a poco vas adquiriendo conocimiento y experiencia hasta que llegue el momento en el que te sientas más seguro para formar a otros e iniciarte como fotógrafo profesional con un mejor aval, incluso con una buena recomendación. Para ser asistente, además de tener una buena disposición y buen humor, debes ser honesto, respetuoso, fiel, humilde, colaborador y muy importante, siempre mantener una buena actitud. Por ejemplo, no es bueno ver a un asistente haciendo contactos con modelos, estilistas, peluqueros y el cliente directamente, sacándole teléfonos u ofreciendo sus servicios directamente pasando por encima del fotógrafo para quien trabaja, ten cuidado con este tipo de acciones, esto te va a costar el trabajo y jamás te van a recomendar. El asistente se comunica sólo con el fotógrafo y este lo involucra en las actividades que considera puede realizar de acuerdo a su experiencia, poco a poco te ganas su confianza y comenzarás a crecer.

Como ven, hay muchas maneras de justificar el “matar un tigre” fotográfico sin tener experiencia suficiente, pero eso no implica que debas hacerlo. Debes considerar que, además del daño que te estás haciendo a ti mismo, también estás haciendo un daño importante al mercado en el cual deseas desempeñarte, ya que estás mal educando a los clientes a precios por debajo de los promedios regulares para los trabajos, y a no exigir la calidad adecuada para el resultado por la excusa de que “no tienes experiencia”. En conclusión estás destruyendo tu propia clientela y la de tus futuros colegas. Y para ti, y en el peor de los casos, si algo sale mal, te sentirás apenado y habrás adquirido gratuitamente tu primera raya en el mundo de la fotografía. Lo peor que actualmente sucede con el mercado de la fotografía es que muchos clientes, sobre todo personas comunes,  son conformistas y muy poco exigentes, no conocen mucho y aceptan cualquier trabajo como válido sin pensar en la calidad, o por el contrario, no quieren pagar el verdadero trabajo de alta calidad, todo esto por estar acostumbrados a trabajar con “mata tigres” que le han venido cobrando muy barato y entregando un trabajo promedio. 

Entonces, mi conclusión es que si matas un tigre realmente te estás matando a ti y a la manada entera, afectando a tus futuros colegas y al mercado. Edúcate y considera que la paciencia es importante para formarte como debe ser, desde asistente y hasta fotógrafo profesional. Dile NO al “matatigrismo”.

NOTA: ningún tigre fue maltratado en la elaboración de este post.

Frase de Eduardo Fierro