Archivo por meses: febrero 2012

Caracas: luz y sombra

Caracas se me antoja como una joven bella, pero malcriada y maltratada, medio puta, con moretones en algunas partes y piel lozana en otras, que se maquilla, se acomoda, y puede simular que nada pasa. Tengo una relación amor-odio con ella, lo confieso. Tan es así que, en uno de esos proyectos fotográficos que uno está toda la vida desarrollando y que algún día mostraré (no es una promesa), retrato las ciudades que visito y nunca he podido incluir a Caracas; me he excusado diciendo que resulta que no soy visitante, sino habitante y que no puedo verla con los mismos ojos. Para hacer un resumen de toda esta contienda interna que tengo con la ciudad, el hecho es que nunca la había fotografiado, o al menos no con resultados que significaran algo para mi, hasta hace una semana.

Me dejé de cuentos, me dije a mi misma que a Caracas tenía que verla primitiva, primaria, básica, sin rebuscarla mucho, y me entregué a la “deriva” siguiendo los pasos de Marcos Durán en Tokio, ahorrándome la música, porque a pesar de lo intensa que pueda ser, no se me olvida el malandraje del cual hay que estar pendiente. No andaba sola, no soy tan osada; eramos un grupo de doce personas que recorrimos Caracas por tres días con la guía de Sara Maneiro en el taller “La Ciudad Observada” de La Escuela Foto Arte. Pero a pesar de que eramos varios, cada quien andaba en lo suyo.

Me armé con Yaya (una Yashica que me regalaron en mi cumpleaños), Holga (la lomográfica de 35 mm) ambas con película en blanco y negro, y con Terry (la Olympus Pen Digital que ahora es mi cómplice); para ser sincera al inicio no sabía cual lenguaje se adaptaría a mi duda legítima sobre esta ciudad que habito. Mi mente realmente estaba en blanco, y empecé a fotografiar, como digo yo,  con todos los sentidos.

Y así fue como se me presentó: “Mucho gusto, soy Caracas y no creo en nadie”. La vi, en luces y sombras a manera de “el bien y el mal”, en altos contrastes matadores, en líneas y formas: básica. Y como ya sé por donde entrarle y donde encontrarla, por ahí me largo y muestro algo aquí por no dejar.

AM

 Yo y Caracas
Silencio

De porque hoy metí el dedo

Así empiezo de nuevo este blog, si es que alguna vez lo empecé. Las fechas de las entradas anteriores dan cuenta de mi inestabilidad narrativa. Pero hoy es un día importante -no por esto de retomar el blog- sino porque hoy muchos tenemos la oportunidad de tomar posición y una primera decisión que marcará nuestro futuro.

Quienes me conocen saben que me opongo al gobierno actual, y soy congruente con mi voto de todas las elecciones pasadas, porque ni una sola de las veces le dí un “si” a propuesta alguna del actual Presidente de mi país, y cada vez que han anunciado que resulta ganador he llorado desconsoladamente de impotencia.

No soy una carajita, más de 40 años ya he transitado. En los últimos 13 años, hubo un tiempo en que me atreví a filosofar sobre lo que sirve y lo que no sirve de este gobierno. Hubo un tiempo en que mi lado izquierdoso romantiqueaba. Hubo un tiempo en que si alguien cercano era simpatizante del gobierno no me daba ni frío, ni calor. Hubo un tiempo en que vi como conocidos y amigos se “encamburaron” en el gobierno, ocupando nómina sin trabajar, firmando contratos y vendiendo su alma. Hubo un tiempo en que esas amistades me ofrecieron trabajo y vomité. Hubo un tiempo en que marché, agarré gas del bueno, y fui gente de asfalto. Hubo un tiempo en que pensé en irme. Hubo mucha frustración.

Pero hoy, no se trata ni de la filosofía, ni las consignas, ni el pañuelo con vinagre en el bolsillo, ni de quejarse, ni de criticar. Hoy es tiempo de definición. Hoy no hay grises; o eres de acá o de allá; hoy es un día para dejar el miedo en casa, para salir y elegir al candidato que podría iniciar un cambio. No creo en milagros, pero sí creo en el trabajo y tengo esperanza.

Hay personas que pueden hacer listas interminables de porque son opositores, o antichavistas. Y no solo listas, hasta tratados enteros. En mi caso y siendo totalmente sincera puedo decir que el problema económico, las relaciones internacionales, la fauna callejera, los hospitales, los excesos materiales de Marinés, y otras pendejadas varias de las cuales puedo quejarme no es lo que me mueve primordialmente a mantener y ejercer mi posición opositora. Hoy día lo que NO es negociable para mi bajo ningún gobierno, razón o circunstancia es que se haya perdido en mi país el respeto y el derecho a la vida. Seamos claros, no es que no se respeta, es que simplemente es inexistente. Estamos en guerra.

Es muy raro hablar con alguien y que la violencia no le haya afectado directa o indirectamente, todos conocemos a un amigo o tenemos un familiar que ha vivido o vive un episodio terrible de asesinato, robo o violación. El Informe de Homicidios 2011 del Observatorio Venezolano de la Violencia no puede ser más claro, les invito a leerlo y aquí suscribo la frase final:

No podrá existir progreso ni bienestar en la sociedad mientras se irrespete el derecho a la vida y los derechos del otro”

La delincuencia y violencia desbordada es producto de una pérdida de valores elementales de la sociedad, que se ha incrementado dramáticamente en los últimos 13 años, resultante de una política de “igualdad” totalmente desvirtuada y mal aplicada, de un discurso violento que alimenta el resentimiento social y el llamado a la guerra, de la apropiación indebida como base fundamental de la demostración de poder, y de un gobierno que fomenta todo estos a través de la creación de milicias, entrega armamento a civiles y la ausencia total de acciones para controlar las muertes violentas que hacen que vivamos virtualmente en un país con las garantías suspendidas. Y en este punto no hay excusa; no me vengas tu a decir que hace 13 años era igual, que es un tema “cuartorepublicano”, que las cifras están manejadas (cuando respiramos violencia en la calle), que si los gobiernos pasados, que el puntofijismo, que la privatización del petróleo, que el imperialismo “mejmo”, que no son asesinatos, que no están muertos, que es un rollo pasional, que yo no fui, que fue Teté.

No me interesa el resto. Me interesa VIVIR. Me interesa que mi hija pueda tener una juventud libre, sin la paranoia de asaltos, secuestros y violaciones.

Por eso hoy voté, y me manché el dedo para que todos sepan que no estoy de acuerdo con vivir en esta mierda, porque es día de tomar acción. En Octubre es la segunda cita y por supuesto no voy a faltar!